Querido profesor

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La inmaculada percepción

Por Vianey Esquinca

El día de hoy, 15 de mayo, se celebra el día del maestro. Felicidades a todos aquellos profesores que realmente ayudan a la formación de miles de niños y niñas en el país. Se convierten en una pieza angular de la educación que merece el reconocimiento de todos los mexicanos.

Pero ¿qué pasaría si los políticos mexicanos decidieran convertirse en maestros de tiempo completo? El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, enseñaría a ‘ler’ a todos los alumnos; Jorge Castañeda le heredaría su plaza a Armando Ríos Piter; el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, sería conocido como el maestro viajero, pues preferiría andar dando clases en escuelas de otros estados en lugar de enseñar en la suya.

La candidata de Morena a la gubernatura del Estado de México, Delfina Gómez, regresaría a clases para ser una maestra muy barco, pues todo le parece “requetebien”. Además, dejaría sacar a todos los niños sus acordeones en los exámenes. A ella le pasó en el último debate entre candidatos cuando se le quedaron pegados dos post-it con anotaciones, en la lámina que estaba mostrando.

Hablando de trampas, otro maestro que no sólo dejaría a los niños sacar sus acordeones, sino que incluso los impulsaría y hasta les enseñaría cómo hacerlo, sería el diputado panista Marko Cortés, a quien lo cacharon cubriendo la mitad de su placa trasera con un cartón para evadir las fotomultas del gobierno de la Ciudad.

Otro candidato a la gubernatura del Estado de México, el priista Alfredo del Mazo, la pasaría muy mal porque todos los demás maestros estarían reclamándole ser familiar del director de la escuela, aunque trataría de quedar bien con las alumnas inventando la calificación rosa. En el caso de Josefina Vázquez Mota del PAN estaría buscando tener un millón de alumnos en su escuela y Juan Zepeda, del PRD, estaría todo el tiempo presumiendo que él ya se vio director del plantel donde enseña.

En el recreo, el gobernador Miguel Ángel Yunes pondría a sus alumnos a jugar a policías y ladrones, todos los días. Por supuesto, él encabezaría la labor de investigación y espionaje. También habría especialidades. En matemáticas nadie sería mejor que la excandidata de Morena por el municipio de Las Choapas, Veracruz, Eva “la recaudadora” Cadena, quien le entiende perfecto a las sumas y las restas, la multiplicación del dinero y la división de partidos.

En español y oratoria, el maestro mandamás sería Hilario Ramírez Villanueva, conocido como Layín, quien en el debate rumbo a las elecciones por la gubernatura de Nayarit, además de llegar tarde, dejó a todos con la boca abierta con su despliegue de elocuencia con frases como: “Como aquí el Jefe Cota, puras pinches mentiras”, “Édgar Veytia tiene que pagar con cárcel y tiene que devolver todo lo que se chingó”; “Para que desarrolle Nayarit y los nayaritas necesitamos empezar desde el primer escalón de la escalera, no del último para arriba”; “Yo como gobernador después de la toma de protesta, la polecía debe ser polecía de primer nivel”, “yo como gobernador apoyaré a todos los sectores al campo, a la ganadería, a la pesca, madres solteras, a los jóvenes de la tercera edad”.

El maestro más entusiasta de todos sería Andrés Manuel López Obrador, porque su grupo sería el único bien portado, con las mejores calificaciones, incapaz de copiar y si a alguno de sus discípulos lo cacharan haciendo algo mal, inmediatamente diría que es infiltrado de otro grupo o escuela o parte de la mafia escolar.

Afortunadamente ninguno de estos políticos ha dicho que piensa dar clases, de lo contrario serían un verdadero peligro para la educación de México.

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